La imposibilidad de entrar a Blogger con mi cuenta institucional, terminé encontrándome con esta cuenta antigua, con sus cuentos antiguos, y con aquél que fui hace unos 10 años.
Buenaventura y buena fortuna.
Por aquí volveré, creo.
Huellas leves sobre la arena de los días. Agua que va y viene. Y susurra. Espuma...
La imposibilidad de entrar a Blogger con mi cuenta institucional, terminé encontrándome con esta cuenta antigua, con sus cuentos antiguos, y con aquél que fui hace unos 10 años.
Buenaventura y buena fortuna.
Por aquí volveré, creo.

¿Qué es la soledad? Es subirse a un autobús en hora pico, y sentir el aliento no de una, sino de diez, veinte, más personas en tu oreja... Y aún así, encontrar un espacio libre en el techo o en el suelo, para no mirar a nadie a los ojos.
Al viajero que por primera vez visita la sierra de Chihuahua, Creel se aparece como una visión traída desde el viejo oeste. La marginación convive con las comodidades de un centro vacacional de montaña. Los rarámuri, dueños ancestrales de la tierra que la modernidad aún no termina de arrebatarles, ennoblecen a un pueblito habitado principalmente por chabochis, o "barbudos". Y conviven, más o menos, en armonía. Pero sobre todo, Creel es el olor a pino, la paz de la sierra y la belleza de las noches estrelladas. Es el manto de nieve más puro que se pueda encontrar en esta nación. Por eso es tan doloroso que muchos comunicadores hayan conocido la existencia de Creel con una noticia tan desgarradora. Javier "El Pato" Ávila s.j. comparte el relato dolorosísimo de las horas posteriores a la matanza. Queden sus palabras como el testimonio de lo que, de ninguna forma, debería suceder. Nunca.
